domingo, 21 de noviembre de 2010

SPAGHETTI ALL’ALGHERESE

He aquí un plato que aprendí hace muchos años de un libro de recetas (no recuerdo cuál era el libro en cuestión, ni cuándo ni dónde lo leí) y que se ha convertido con el tiempo en el buque insignia de mis pastas.
Alghero es una pequeña ciudad en la costa occidental de Cerdeña, isla que en el siglo XIV fue conquistada por la corona de Aragón. A diferencia de lo que sucedió en el resto de Cerdeña, en Alghero los recién llegados expulsaron a los habitantes autóctonos y por eso allí se sigue hablando hasta hoy una variante algo arcaizante de catalán (el nombre catalán de esta espléndida ciudad turística es L’Alguer). Alghero no es la única zona alófona de Cerdeña, puesto que en la costa suroccidental se habla genovés, también desde finales de la Edad Media, y en la costa nororiental se habla pisano. Os cuento todo esto para explicaros que tradicionalmente los sardos no son pescadores sino más bien pastores. Su cocina es de tierra adentro y se basa en carnes de caza y oveja y quesos. A pesar de vivir en una isla, los sardos nunca han tenido mucha familiaridad con el mar, e históricamente han dejado la práctica de la pesca a los grupos foráneos (catalanes, genoveses, pisanos) que se instalaban en las costas.
Los spaghetti all’algherese, son, pues, un plato que puede incluir berberechos o almejas (en italiano: arselle o vongole) y tiene, por consiguiente, una base de sofrito de ajo (todos las salsas de mar llevan sofrito de ajo; otro día hablaremos de ello...). Me he dado una vuelta por internet y he visto que hay muchas variantes de esta receta. Yo os oy a dar mi versión, empezando por los ingredientes (que son para 4 personas):
medio kg de spaghetti
una lata de berberechos o almejas (o unas cincuenta piezas, si son frescos con cáscara)
una lata grande de tomates pelados enteros
un puñado de aceitunas negras de Aragón
un par de cucharadas de alcaparras
un pimiento rojo
vino blanco seco
dos dientes de ajo
guindilla
aceite
perejil fresco
orégano
Dentro de un perol grande se hace el clásico sofrito ajo-aceite-guindilla, y se sofríe en él el pimiento cortado en tiritas. Cuando esté bastante hecho (no completamente...), se le añaden los tomates pelados cortados en trozos gordos (tirar el agüita de la lata), las aceitunas sin hueso (ojo: no hay que usar las aceitunas dulces, que no saben a "na"; buscad las de Aragón u otras que tengan un punto ácido), las alcaparras algo picadas, los berberechos o almejas (si son frescos, abrirlos antes en una sartén) y un buen chorro de vino blanco. No hace falta que cueza mucho, unos 15 minutos a partir del momento en que se añaden los tomates. Mientras, preparad los spaghetti y, cuando los hayáis escurrido, echadlos en el perol. Removerlo todo y añadir el perejil picado y el orégano. Pos supuesto, se sirven SIN parmesano.

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